Soy un cocinero autodidacta nacido en Punta Brava. En El Taller trabajo desde la identidad, el territorio y la memoria, creando una cocina íntima y personal donde cada plato nace de la reflexión y del respeto absoluto al producto canario.
Diaz
Soy un cocinero autodidacta nacido en Punta Brava. En El Taller trabajo desde la identidad, el territorio y la memoria, creando una cocina íntima y personal donde cada plato nace de la reflexión y del respeto absoluto al producto canario.
Me inspira mi territorio: el mar de Punta Brava, los productos de Canarias y los sabores que marcaron mi infancia. Para mí, la identidad es el alma de cada plato. Mi cocina es un homenaje constante al paisaje, a la memoria y a la verdad del producto.
Nací y crecí en Punta Brava, un barrio marinero del Puerto de la Cruz. Mi conexión con la cocina empezó cuando mi padre, Yayo, regresaba con pescado fresco después de faenar. Antes de dedicarme a la gastronomía, mi vida estuvo unida a la música y la guitarra, pero en 2010 decidí dejarlo todo para entregarme por completo a la cocina. No estudié en escuelas ni seguí un camino marcado; aprendí trabajando, observando y creando.
En 2015, junto a Valentína, abrimos El Taller, un espacio íntimo donde puedo cocinar desde mi sensibilidad y mi manera de entender la gastronomía: con honestidad, búsqueda y una relación profunda con Tenerife.
Me llamo Seve Díaz y soy cocinero autodidacta. Nací en Punta Brava, un barrio marinero del Puerto de la Cruz que marcó mi manera de mirar el mundo y, sobre todo, mi vínculo con el producto y el territorio. En mi infancia no había pescadería en el barrio, pero sí muchos vecinos que salían a faenar. Mi padre, Yayo, también lo hacía en sus días libres y, cuando regresaba con pescado fresco, aquellos momentos sencillos se convirtieron en mi primera conexión real con la cocina.
Antes de dedicarme por completo a esto, mi vida estaba unida a la música. La guitarra fue mi primer lenguaje y una parte importante de mi identidad. Pero en 2010 tomé una decisión que lo cambió todo: dejar la música para entregarme a la cocina. Sin escuelas, sin atajos y sin un camino marcado, mi aprendizaje nació del trabajo, de la curiosidad y de una necesidad profunda de crear.
Junto a Valentína construí El Taller Seve Díaz, que abrimos en 2015. Lo llamamos “Taller” porque representa nuestra forma de trabajar: un espacio donde se experimenta, se reflexiona y se crea desde la libertad. Aquí cada plato nace de la identidad, no de la técnica por la técnica. Creo firmemente que la técnica es una herramienta, pero la identidad es lo que da alma a la cocina.
Mis maestros han sido siempre los productos de Canarias: las papas antiguas, los quesos artesanos, el millo tostado, el gofio, las frutas atlánticas y ese pescado ocasional que mi padre traía a casa. Cada menú es un homenaje al territorio, a su paisaje, a su memoria y a las personas que lo hacen posible.
En 2021 conseguimos nuestro primer Sol Repsol.
Y en 2025, nuestra primera Estrella Michelin.
Un sueño que empezó pequeño, en una calle cerca de la Plaza del Charco, y que hoy da sentido a una manera muy personal de entender la gastronomía.